El lunes, 26 de febrero, nuestro taller de lectura estuvo dedicado a las novelas e historias intercaladas en la primera parte de Don Quijote de la Mancha.
Como apunta el escritor y gran lector de esta obra, Antonio Muñoz Molina, hay que volver al Quijote no sólo para encontrar lo que ya conocemos, sino para descubrir lo que hasta ahora nos pasó inadvertido en todas las lecturas anteriores. Y esa ha sido nuestra intención, ponernos al día en un libro que parece estar cambiando siempre, que va más rápido que nosotros en nuestro aprendizaje de la vida y la literatura.
En esta ocasión, nos hemos detenido en las historias intercaladas. La inclusión de tales historias secundarias ha sido objeto de muy distintas valoraciones a lo largo de la historia; para unos, son fruto de la inseguridad del autor en cuanto al argumento central y, por tanto, interrupciones molestas; para otros, añaden variaciones estilísticas que enriquecen el sentido de la trama principal. Hasta el mismo narrador, en los capítulos 3 y 44 de la segunda parte, reflexiona sobre estas narraciones.
En estas historias, como afirma Salvador de Madariaga, Cervantes muestra un absoluto manejo de la prosa y una prodigiosa inspiración creadora, nacida de su curiosidad, de la penetración psicológica y del sentido de lo humano; sus personajes son seres individualizados que, en estas narraciones, tienen en común los conflictos amorosos y la preocupación por su honra.
La historia de Marcela y Grisóstomo, ejemplo de novela pastoril, presenta la lucha de Marcela por reclamar su libertad frente a un amor posesivo: yo nací libre y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos. En El curioso impertinente, novela de tipo italianizante y la más desconectada de la trama principal, Anselmo somete a su esposa Camila a una injusta e innecesaria prueba de honra que termina en tragedia. En La historia del Cautivo, Cervantes introduce parte de sus vivencias personales, su cautiverio en Argel, y con ello un aspecto importante de la realidad española de la época. La misma historia incluye el conflicto de la mora Zoraida entre el respeto debido a su padre y su conversión al cristianismo.
Por último, en la Primera parte del Quijote se presenta una complicada trama que se entrecruza con el devenir de don Quijote y Sancho, es la Historia de Luscinda y Cardenio, Dorotea y Fernando, en la que destaca Dorotea, uno de los caracteres mejor trazados por Cervantes: mujer inteligente, impulsiva, que narra sus aventuras con gran dominio del lenguaje y de la argumentación; es capaz, incluso, de interpretar a la princesa Micomicona y ofrecerse como mediadora en la historia sentimental de doña Clara y don Luis.
Volver al Quijote es recordar que la literatura no se agota: cada lectura abre una nueva ventana a la imaginación, al pensamiento y a la vida.







