El lunes, 23 de marzo, dedicamos nuestro taller de lectura a Mujer de rojo sobre fondo gris (1991), de Miguel Delibes, homenaje definitivo del autor a su esposa, Ángeles de Castro, donde evoca su figura y el dolor por su pérdida. Ella fue su equilibrio y sustento emocional y vital, una mujer que con su sola presencia aligeraba la pesadumbre de vivir (Julián Marías). Fue publicada diecisiete años después de su muerte.
Miguel Delibes alteró la realidad para referirse a los hechos narrados. El protagonista de la novela se llama Nicolás y es un pintor consagrado, sumido en una aguda crisis creativa, que va evocando ante su hija, recién salida de la cárcel, una serie de recuerdos centrados en torno a dos acontecimientos decisivos en su propia vida: la detención de la hija y su yerno por motivos políticos, y la enfermedad y muerte casi repentina de Ana, su mujer, a los cuarenta y ocho años.
Detrás del retrato de la Señora de Rojo, pintado en 1962 por García Elvira (Eduardo García Benito), se esconde una mujer que descubría la belleza en las cosas más precarias y aparentemente inanes, que cobra su verdadero esplendor sobre el fondo gris que representa lo cotidiano y los sinsabores de la enfermedad. Mujer de una personalidad vigorosa, capaz de dejar una profunda huella en su entorno, con una fe cristiana simple, ceñida a lo humano, que amaba y sabía colocarse en lugar del otro e incapaz de sentir rencor. Su muerte dejó al protagonista, Nicolás, atrapado: Todo lo que conforma mi vida actual se recorta cada mañana en el tragaluz.
Señora de rojo sobre fondo gris es una de las novelas más emotivas de Miguel Delibes sobre la pérdida y el duelo, pero capaz de condensar la felicidad de ser amado a través de una prosa elegante, sencilla, precisa y contenida: Aquellas miradas sin proyectos, sin esperar grandes cosas de la vida, eran sencillamente la felicidad.







